viernes, 22 de octubre de 2010

LA LUCHA DE LOS TERCERIZADOS Y LA PATOTA DE PEDRAZA

Por: Flavio Bustillo -trabajador ferroviario-

La lucha de los tercerizados ferroviarios del Roca por el pase a planta permanente que comenzó hace más de 8 de meses, cuenta desde un primer momento con el apoyo y organización de nuestra agrupación, “La Bordó – Desde las Bases”.

La precariedad laboral es una “vieja conocida” en el ferrocarril, como también lo es la lucha de los trabajadores tercerizados contra ella. En el 2002 se logró echar a la tercerizada Técnica Industrial y conseguir el pase a planta de sus trabajadores. Lo mismo ocurrió en el 2005 con Poliservicios y con Catering World en el 2007.

En julio de ese mismo año, luego de una rebelión popular en Constitución contra el mal servicio que prestaba Metropolitano, el gobierno le quita la concesión a Taselli y forma UGOFE. El ferrocarril Roca pasa a convertirse en una empresa Estatal administrada por un consorcio conformado por Metrovías, TBA, Ferrovías.

Sin embargo, con la estatización trucha de los Kirchner no solo volvió la tercerización sino que además aumentó considerablemente: actualmente existen 1.500 trabajadores bajo esta modalidad.

El descontento contra la precariedad laboral, los bajos salarios y las pésimas condiciones laborales fue creciendo. Los trabajadores de distintas empresas tercerizados comenzaron a agruparse en asambleas masivas.

Se realizaron pintadas y actos en Constitución. Luego este reclamo igualitario tomó estado público cuando más de 300 trabajadores cortaron las vías en julio de este año.

Con esta acción, los ferroviarios expresaban un profundo reclamo que involucra a cuatro millones de trabajadores en la Argentina. El grito de “Igual trabajo, igual salario” apareció en todos los medios, y rápidamente ganó la simpatía de la opinión pública. Se mostraba el camino para acabar con el fraude laboral, herencia del menemismo.

Este proceso salía a la luz con el caso de Ecocred (empresa de limpieza que le impidió a Andrés Padellaro presentarse como candidato a delegado) y desnudaba la complicidad existente entre las patronales, el gobierno y la burocracia sindical que consiste en mantener precarizado casi un tercio del ferrocarril.

La lucha por el pase a planta atacó directamente los negociados de la burocracia sindical de Pedraza, que maneja empresas tercerizadas como la “cooperativa” Unión del Mercosur (trabajadores de vía y obras). Por eso desde un primer momento, la UF buscó desactivar el movimiento.

Para hacerlo, la burocracia montó una enorme campaña pública contra los trabajadores: afiches, pasacalles y pintadas con la consigna “los ferroviarios no cortamos vías”. Mientras lo hacían, se dedicaron a apretar a todo compañero que simpatizó con el reclamo. Luego, recurrieron a la violencia mandando a la patota para impedir la realización de los actos en Constitución organizados por los despedidos y la oposición. Pablo Díaz, dirigente de la UF Roca, salió a declarar por los medios semanas atrás que “lo que la justicia y la policía no hacía (se refería a reprimir el reclamo) lo harían ellos”.

Si la burocracia pudo manejarse con tanta impunidad, es porque contó en todo momento con la complicidad del gobierno.

El asesinato del joven Mariano Ferreyra es la expresión más brutal de su accionar mafioso.

Este crimen no puede quedar impune. Hay que terminar con la precarización laboral enfrentando y derrotando a la burocracia sindical de Pedraza.

por Flavio Bustillo, Agrupación La BORDÓ Desde las Bases (PTS + Independientes)